Mediacció | ¿A qué huele lo público?
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¿A qué huele lo público?

¿A qué huele lo público?

Perfumistas y aromistas intentan aromatizar productos para mejorar nuestra experiencia sensorial. ¿Quien aromatiza la res publica?. En los últimos años algunas naciones de la mediterránea promueven un deseo de ser la Dinamarca del sud. Esta cuestión está, por ahora, más cerca de ser un desiderátum que de un camino en el cual avanzamos. Ante esto debemos preguntarnos: ¿Qué ciudad será la Copenhague del Sur? Creo que estamos de suerte, y cómo en la mayoría de ocasiones, las ciudades son más ágiles para dar respuesta a la complejidad de los problemas cotidianos. Esto nos llevaría a un debate sobre las políticas de proximidad, pero esto sería harina de otro costal.

Hace unos días he tenido el placer de poder compartir proyectos y actividades formativas en El Prat de Llobregat. He de confesar que he sentido olor a lo público a raudales y en todos los rincones. Llegado a este punto podemos preguntarnos: ¿Y cómo huele lo público? La organolepsia de lo público, por tanto, la sensorialidad plena está llena de una serie de elementos.

 

Algunos de estos son: equipamientos públicos de primer nivel, arquitectura de calidad para la ciudadanía, pacificación del tránsito, mantenimiento y recuperación del patrimonio para uso ciudadano, generación de espacios-equipamientos que cultiven la diversidad (generacional, cultural, de usos, etc.), periferias que son centralidad con equipamientos de movilidad forzada, servicios públicos donde antes había gestión privada, espacios públicos de calidad para el acomodo de los diferentes ciudadanos e integración con los espacios naturales.

 

 

Toda y cada una de estas características están muy presentes en El Prat de Llobregat. Los profesionales de las ciencias sociales tenemos muy presente las diferencias entre variablesdependientes e independientes (las políticas públicas y los dispositivos asociados). En otras latitudes ciudades metropolitanas aceptaron cierta carga darwinista de ser periferia (en el sentido más amplio), la Copenhague del sur no. Hace casi cuarenta años definieron un modelo de ciudad hacia donde avanzar y que lo público fuese el regulador de oportunidades de los que sólo tenemos lo común para poder desarrollarnos. Este trabajo constante, disciplinado, experimental y determinado ha conducido a que los que aterricen en el Aeropuerto de “BCN” podrán disfrutar de un viaje triangular a la Copenhague del sur antes de llegar a la gran metrópolis.

Las ciudades como máxima expresión de la complejidad pueden tener las palancas para generar escenarios donde personas y colectivos diversos puedan protagonizar su vida. Estos resultados, sin duda, conlleva la necesidad de incorporar talento y vertebrar alianzas a largo plazo. Si bien el liderazgo no determina, pero si condiciona, me viene a la mente aquella imagen del pasado 1 de julio del 2010 donde Iniesta tocaba el cielo en Sudáfrica. Se puede tocar el cielo de muchas formas, en ese día y en ese momento Iniesta hubiera podido realizar la mayor cultivada de Ego de la historia del deporte en cambio eligió desde su humildad compartir, dedicar y seguir trabajando. Así pues, el liderazgo que pilota la Copenhague del Sur forma parte del Iniestismo.

Ya no tenemos excusa a partir de ahora cuando pensemos: ¿A qué huele lo público? podemos contestar de forma clara que huele a El Prat.

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