Mediacció | La mediación en las organizaciones
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La mediación en las organizaciones

La mediación en las organizaciones

¿Qué es para mí la mediación?

La mediación es una forma de mirar e interpretar nuestras relaciones. Esta cultura mediadora conlleva metodologías y técnicas para poder avanzar en la transformación positiva de conflictos.

Igual que en otros ámbitos cuando inscribimos la potencialidad de paradigmas en metodologías o caja de herramientas –exclusivamente- perdemos un sinfín de posibilidades de desarrollo y de cambio individual / colectivo. Por esto (re) pensar nuestra mirada sobre el conflicto es el reto más crítico que tenemos desde una perspectiva mediadora.

 Caracterizando:

Mediación y empresa? Oxímoron? Depende.

Mediación y empresa es un binomio que puede ser realidad si las necesidades y voluntades de las personas claves lo desean. En caso contrario, formaría parte de una quimera o la búsqueda de unicornios azules por las ágoras de nuestras ciudades.

Ante esto entendemos que cualquier organización – pública, privada o no lucrativa – se caracteriza por:

  • Poder: tiene una configuración del poder clara – muy atomizada, concentrada, dispersa- los flujos y reflujos del poder forman parte de los ciclos de los diferentes planes estratégicos de las corporaciones.
  • Objetivos: cualquier organización nace y permanece para conseguir unos objetivos estables o mutables.
  • Agilidad: las organizaciones desean ser ágiles para dar el mejor servicio en los procesos que desarrollan… He dicho desean no que sepamos como hacerlo!
  • Heterogénea: diversidad de personas con heterogeneidad de posiciones, intereses y necesidades.

 (Re) pensar la estructura de poder

Antes de poder analizar si existen escenarios en los cuales la mediación puede ayudar a mi organización a ser más eficaz, debemos cuestionar/clarificar estos cuatro elementos anunciados anteriormente. De una forma más profunda la variable: Poder.

El poder es un constructo social que reside en nuestras mentes y en las culturas organizacionales. Este poder, frecuentemente, se caracteriza por estructurarse en una base normativa dicotómica: jefes vs empleados; clientes vs proveedores; acciones vs trabajadores.

Las relaciones dicotómicas es una seña de identidad de la postmodernidad donde el dentro fuera, nosotros y vosotros genera espacios de confort en cada una de las orillas del conflicto.

Si una organización no desea (re) pensar su estructura de poder, mejor no analizar ningún escenario de introducción de la mediación en sus políticas. En caso contrario, un espléndido abanico de posibilidades podrían explorarse.

 Y ahora qué? A qué nos puede ayudar la mediación a las organizaciones?

Lo primero que debemos hacer es definir nuestro mapa relacional: cuales son nuestros grupos de interés y que necesidades deseamos mejorar.

Cada organización tiene su constelación y sus escenarios de mejora. Si somos neonatos en el mundo de la mediación es preferible abarcar un proyecto muy concreto con objetivos a cumplir muy claros – sino NO somos neonatos?

También, perspectiva Lean Start-up! Ante esto de posibles retos = algunas soluciones. Los posibles espacios de mediación serían:

  • Equipo de managers con áreas de mejora en habilidades directivas: formación y desarrolla en transformación de conflictos.
  • Cliente “puñetero”: trabajo colaborativo en formato workshop para pasar de sus intereses a sus necesidades que finalmente estarán alineadas con las nuestras.
  • Consumidores: adhesión a Juntas de Arbitral de Consumo y creación de Comisión de Mediación de clientes para resolución de conflictos – con la participación activa de consumidores como mediadores.
  • Proveedores: adhesión a mediación pre-judicial para dilucidar alguna tipología de conflictos.

No hay recetas mágicas ni modelos cerrados. Necesitamos conocer MUY BIEN nuestra organización y el ecosistema para aportar soluciones de valor, cuando hablo de conocer no digo “estar-pensar-soñar”, digo remangarse hasta el fondo para dar soluciones desde el diálogo y con pausa.

 Concluyendo…

El poder es un pastel, y por ello, solo podemos empoderar perdiendo poder. Si no estamos dispuesto a esto cualquier avance “voluntarioso” será tierra quemada a futuro.

Solo podemos ofrecer lo que tenemos, sino somos Líderes no podemos transferir liderazgo. La auroritas llega cuando el poder se reconoce. El mundo CO hacia donde transitamos requiere y exigirá organizaciones mediadoras.

Quien empieza antes en este apasionante camino tendrá ventajas competitivas en estos nuevos escenarios.

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